miércoles, 9 de abril de 2014

Tiempo ni hora no se ata con soga.

Aquel reloj de pared clavó en mi sus agujas
y ahora no sé matar el tiempo.
Él me mata a mi.
Fíjate en cómo vuela el tiempo
y en lo fácil que es caer del cielo
al infierno.
Una caída, un tropiezo, un abismo,
que te convierte en un simple guijarro
pisado por todos.
Cada cosa a su tiempo, dicen
los que no saben que el tiempo
no espera a nadie.

Yo soy cosa viviendo del pasado,
dónde me llamaban ángel
y ahora estoy caído.

No hay comentarios:

Publicar un comentario