viernes, 29 de noviembre de 2013

Ojalá lo supiera.

La que tiene la culpa de casi todo. La que mira, escucha, comprende, pero no ayuda. La que intenta y no consigue. Siempre lo jode todo, y se queda sin nada.
La que acepta cualquier crítica, y se provoca las suyas propias.
La que cuando no sabe que decir, en vez de callar, jode.
La estúpida, inigualable y subnormal que, después de todos los errores, parece empeñada en no cambiar.
La que hace daño, al resto y a si misma. La que no sabe dónde meterse, que habla sin pensar, y cuando piensa, es inútil.
A la que dan gracias por decir algo, dicen 'te quiero' para hacer sentir bien, y no se sinceran por miedo a hacerla daño.
Y la que va dando tumbos en la cama, sin poder dormir, pensando, ¿qué será de mi? ¿Qué será de mi si sigo así?

jueves, 28 de noviembre de 2013

Perdida en la palma de mi mano.

Vivo del pasado, del presente y del qué vendrá.
Vivo del pensar, del hacer y del qué dirán.
De un hola, un hasta luego y un adiós.
Y de un contaste ¿merece la pena?         (y aunque no la merezca, yo siempre lo intento)

Caes, en espiral hacia el fondo. Y no puedes caer más, o eso crees.
Caes y te acostumbras a ello. No te levantas, sabes qué vendrá después.
Un círculo vicioso de errores cometidos, de fallos traicioneros y de miedos.
Miedos que viven de mi. Y nostalgia, pesimismo, rabia.

No saber ni qué hacer, ni dónde ir, ni qué decir.
Perdida en la palma de mi mano.
Viviendo del 'jaja' en murmullos y del 'cri-cri' de los grillos.
Y también del 'qué te pasa' curioso, no preocupado.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Te veo distinta. Tal vez has cambiado.
Te veo en los pasillos de tu instituto, con pasos lentos y respiración torpe. Parece que algo te pesa.
Te veo mirar a personas, como buscando algo, como encontrando poco... Como perdida en tus pensamientos sin hacer caso del resto.
Te veo distraída, siguiendo las líneas de un libro que lees, pero perdida, pensando en tu propia vida. Pensando en tus problema, o en tus falsas ilusiones (quién sabe). 
Sólo sé que no veo en ti esa sonrisa espontanea que aparece al pensar en algo alegre, de la nada, sin motivo. Sólo sé que ya no te ríes con esas ganas de antes, que finges carcajadas para que la gente no se aparte, no murmulle, no... 
Veo que en tus ojos ha cambiado el brillo, que abrazas con desganas y hablas sin fuerzas. 
Descartamos  eso de unos «ojos apagados». Yo los veo brillar. Tal vez sean tus esperanzas de que todo vaya a mejor (o sean las lágrimas que contienes, no lo sé).
Descartamos tus pocas ganas de hablar, pues se te nota con ansias de gritar, pero no puedes, no eres capaz.
Te veo con ganas de vivir en un futuro distinto, y te veo (o te imagino) riéndote de las putadas pasadas.
También te veo apartada, intentando tener tus propios pensamientos encerrados en tu cabeza.
Pero veo, sí, también veo, que no puedes evitar coger ese papel y esa pluma y, simplemente, soltarlo todo.
Te veo llorar por las noches, beber para olvidar, sufrir para sanar.
Te veo con mirada concentrada, pensamientos en las nubes, exámenes suspensos...
Te veo querer y ser querida, ayudar y ser ayudada, dañar y ser dañada.
Y también te veo, sí, ahora mismo, escribiendo esto.

dcvdsjhhcdkhkhckdshkhhdeujfgfugfdgsfkhegfuewgfuweogfougfoiehuoff ATTE: el espejo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

¿Sabes?

Nunca te molestaré, nunca voy a prometer en falso, nunca más voy a hablar.
Me alejaré de aquello que te hace feliz, me iré muy lejos de aquí.
No le tendrás miedo al miedo.
Ningún pensamiento fue metido en esto, nunca supe que las cosas acabarían así, que todo fuera a ir tan mal.
¿Sabes? He fallado en muchas cosas menos en sentir dolor. Y sabes que tengo razón.
Aunque me siento tan calmada, ya no me volveré a esconder.
Hablemos de alguien más, aunque todo esto acabará por derretirse. "Nada la molesta realmente, ella solo se preocupa de amarse a si misma", dicen algunos.
Repito que las cosas nunca han ido tan mal, y que yo jamás he fallado en sentir dolor.
Y sabes que tengo razón. Que aunque intente huir de mis males, ellos no desaparecerán.
Todo pasa por algo, pero lo que no pasa, también es por algo.

lunes, 14 de octubre de 2013

Habitando en mi inconsciente...

Habitando en mi inconsciente me di cuenta de muchas cosas. Cuántos sentimientos en una cuneta, apartados, y cuántos revolotean como moscas entre pensamientos que son escoria. Cuántas sensaciones que merecen vivir en un manicomio, y cuántas estupideces que quieren vivir como reyes.
Quieren, y no pueden. Porque si pudieran harían de mi vida una estupidez. Y bastante tengo con vivirla como una locura.
¿Cómo desinstalo los recuerdos? ¿Y las emociones dónde las desenchufo?
Presencia en sueños y ausencia en la realidad, que extravagante paranoia. Como cuando sueñas que tienes hambre y por mucho que comes no derribas esa sensación, pero en la vida real. Y hablando en metáfora.
Tal vez la realidad sea un sueño. O una pesadilla. Tal vez con un poco de práctica podamos dejar el dolor apartado en esa cuneta dónde antes habitaban los sentimientos, para dejar paso a lo bonito y sucumbir a sus encantos. Pero nos gusta dejar el dolor a flor de piel, y acceder a él cuando queramos. Nos hace sentir vivos. ¿O no?

domingo, 13 de octubre de 2013

Tengo tratos con la vida y deudas con el diablo.
Tengo las lágrimas rotas y el corazón llorando.
Los días perdidos y los que me restan, regalados. 
Mierda en las manos y los zapatos brillando.
Tengo una fecha perdida en el día que marca hoy el calendario.
Tengo besos en la copa y alcohol en los labios.
Los días quemados de tantas noches en vela.
El pantalón cosido y el futuro deshilachado.

viernes, 11 de octubre de 2013

Dibujamos el futuro pero nos olvidamos de colorearlo.

¿Por qué me dicen que sea paciente si la paciencia se lleva lo más valioso de esta vida? No estoy para perder el tiempo, (ni para perder nada, la verdad). ¿La verdad? La verdad es que uno de los temores que más se acogen a mi vida es el miedo a que me reviente la boca de callarme tantas cosas.
Revivir la época en la que era feliz y no lo sabía. O tal vez lo sabía y no quería darme cuenta. O yo que sé.
También existió mi época de ignorar mis errores, de ignorar los problemas y fingir que no había nada malo. Qué época aquella, se ha vuelto todo tan patas arriba... Ahora me siento un poco acojonada. ¿Cómo puede llegar a cambiar tanto alguien?
Mi vida,
una completa decepción. O tal vez la decepción sea yo como persona. O mi mentalidad.
O tal vez la decepción es que la gente actúen como si te entendieran pero a las espaldas critican tus formas. Y así no.
No.
Pero qué se le va a hacer, si en esta vida lo único bueno que queda es la poesía y la música.
No me sirve de nada eso de 'hoy va a ser un gran día'. Cuanto más grande peor, a mi que me aturda la noche, por favor. Dulce medicina.
Silencio y oscuridad. Y lo bonito que es llorar a oscuras. Y sonreír con recuerdos (o sueños).
Y sentarte en el jardín mirando las estrellas, el cielo, la luna. Y escuchas a grillos que cantan una canción que te suena a gloria. Bendita noche, lugar de ahogar penas.


(Incluso París está más bonita a oscuras).
Susurrarle a la oscuridad que te duele y te lo callas por no hacer daño. Preferir sufrir que hacer sufrir. Aunque odias sufrir.
Simplemente, hermoso y doloroso a la vez.
Y los recuerdos en blanco y negro, porque el color se ha ido marchitando.
De esto que quieres volar y te chocas con el cielo. Y sin vuelo, no hay escape.