Los domingos son la calma y el dolor de una semana que ya ha sido vencida por aquello que llamamos tiempo. Son días indeseados de pensamientos desmoronados y desorden de sentimientos. Días de soledad relativa.
Son el mal del bien y el bien del mal, la disyuntiva entre tu obsesión y tu destrucción, aunque al final del día convergen a la misma hora con el mismo propósito.
Las ganas de terminar con todo y empezar con algo. El ansia de hacerse llevar bien a tu demonio y a tu ángel. El temor de no saber construir tu propia barrera, un muro de Berlín para evitar que entre el domingo, para evadirte de lo que trae con él.
domingo, 8 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
Soez.
Tomando decisiones entre
copa y rota,
la copa,
que no yo.
Que yo no me tengo entre
ceja y queja,
hallé moraleja,
no más.
No más situaciones entre
la espada y la merced,
atada a mi red,
eso fue.
copa y rota,
la copa,
que no yo.
Que yo no me tengo entre
ceja y queja,
hallé moraleja,
no más.
No más situaciones entre
la espada y la merced,
atada a mi red,
eso fue.
viernes, 19 de diciembre de 2014
«remember, remember»
Hay personas que pasan por delante, no por dentro.
Hay personas que se adhieren a tu mente y pensamos que se han quedado en el corazón.
Hay personas que te hacen morir de amor, solo de amor.
Si alguna vez encontráis a alguien así, recordad: a quien se quiere de verdad siempre le llevas dentro, puedes olvidarlas y volver a sentir cariño si las vuelves a ver, y debe haberte hecho morir de amor y de rabia.
Porque lo que parece perfecto, nunca lo es. En cambio, cuando algo parece un problema, tal vez es lo necesario para que todo salga bien.
Hay personas que se adhieren a tu mente y pensamos que se han quedado en el corazón.
Hay personas que te hacen morir de amor, solo de amor.
Si alguna vez encontráis a alguien así, recordad: a quien se quiere de verdad siempre le llevas dentro, puedes olvidarlas y volver a sentir cariño si las vuelves a ver, y debe haberte hecho morir de amor y de rabia.
Porque lo que parece perfecto, nunca lo es. En cambio, cuando algo parece un problema, tal vez es lo necesario para que todo salga bien.
lunes, 3 de noviembre de 2014
El egoísmo del vago rendido.
Deberíamos plantearnos si vivimos rodeados de idiotas o si los idiotas somos nosotros,
que odiamos el egoísmo y es justo el ingrediente secreto para ser un poco más feliz.
Porque ser tú y no quererte debe ser la ruina,
y es rutina del que no se acepta a si mismo que le dejen atrás
en ese camino que es la vida y que todos continúan mientras tú
ahí sentado
te desesperas por intentar que se queden a tu lado.
Se quedan.
Se sientan.
Pero nada es para siempre. O levantas, o levantarán sin ti.
Y quedarte solo en el camino habiendo defraudado a quienes te esperaron
es de idiotas, idiotas solitarios.
que odiamos el egoísmo y es justo el ingrediente secreto para ser un poco más feliz.
Porque ser tú y no quererte debe ser la ruina,
y es rutina del que no se acepta a si mismo que le dejen atrás
en ese camino que es la vida y que todos continúan mientras tú
ahí sentado
te desesperas por intentar que se queden a tu lado.
Se quedan.
Se sientan.
Pero nada es para siempre. O levantas, o levantarán sin ti.
Y quedarte solo en el camino habiendo defraudado a quienes te esperaron
es de idiotas, idiotas solitarios.
jueves, 23 de octubre de 2014
De la nada.
-¿Sabes lo mejor de todo?
-Dime.
-Que haces bailar al resto bajo su nube tormentosa particular gracias a la sonrisa que pones cuando necesitan un rayo de sol al que sujetarse.
-Dime.
-Que haces bailar al resto bajo su nube tormentosa particular gracias a la sonrisa que pones cuando necesitan un rayo de sol al que sujetarse.
lunes, 6 de octubre de 2014
Salazón.
Hay dos tipos de anatomías, pero nadie parece darse cuenta.
No es fácil, la diferencia no pende de un hilo
pero la cordura de una de ellas sí.
No es fácil, la diferencia no pende de un hilo
pero la cordura de una de ellas sí.
Tan fácil, la anatomía universal,
aquella en la que el hombre y la mujer se quitan la ropa y no hace falta decir más.
Un botón, un cordón, una coleta, una chaqueta...
el cuerpo humano es fácil de desnudar, sencillo de contemplar.
Tan difícil, la anatomía popular,
aquella en la que el corazón se quita la coraza y comienza a palpitar.
Un te quiero, ser sincero, un abrazo, un pinchazo...
el corazón no es fácil de desnudar, abrirlo tiene dificultad.
viernes, 3 de octubre de 2014
Esto.
Nos reímos de Don Quijote y su amada Dulcinea, pero su historia de amor es más bonita que vuestros cuentos con final trágico.
Se siguen escribiendo historias de amor, se llevan al cine y la gran mayoría de la gente quiere ser el protagonista o la protagonista. Todos quieren su media naranja, todos quieren amar y ser amados. Todos se quejan de lo que tienen, de las veces que les han roto el corazón, de las veces que les han ignorado las personas que querían. Veréis, la vida es muy puta, la vida no es un puto cuento, no es una historia de película, no hay amores perfectos. Aquellas chicas que buscan que las quieran de corazón, ¿por qué vais detrás de capullos que no tienen ni pizca de sentimientos, que joden, que matan con actos y palabras, que matan con su indiferencia? No vayáis detrás de gente que os utiliza, que si quiere teneros os tiene, y si no quiere os ignora, y la conciencia la tienen tranquila mientras vosotras os pasáis la noche llorando desconsoladas. El corazón no elige a quién querer, pero no os acerquéis a tíos así si no queréis salir heridas. Chicos, os digo lo mismo. Ni todos los tíos sois iguales ni todas las tías son tan putas, no os vayáis con la que tenga un culo de escándalo ni unas tetas enormes, ni siquiera os vayáis con la inteligente. ¿Acaso el amor es algo físico o psicológico? Joder, que porque sea más lista o tenga mejor cuerpo no va a valer más que aquella tonta que daría la vida por ti. Chicas, valorad a aquel chaval que se aguanta las ganas de ser romántico solo porque sabe que no os gustan los ñoños, aquel que se postra ante vosotras, que no se arrastra pero se arrodilla unos minutos, aquel que os regalaría su vida. Tíos, mirad bien a qué tía elegís, no os vayáis con la primera que se os cruce, porque mucho se habla de las tías que no se valoran, pero hay tíos que tampoco lo hacen.
No hace falta que volvamos a vivir historias de amor como las que escribían en el siglo XIX, solo hay que dejar que de una puta vez el amor se mida con el maldito corazón, no con los ojos ni el interés intelectual.
Se siguen escribiendo historias de amor, se llevan al cine y la gran mayoría de la gente quiere ser el protagonista o la protagonista. Todos quieren su media naranja, todos quieren amar y ser amados. Todos se quejan de lo que tienen, de las veces que les han roto el corazón, de las veces que les han ignorado las personas que querían. Veréis, la vida es muy puta, la vida no es un puto cuento, no es una historia de película, no hay amores perfectos. Aquellas chicas que buscan que las quieran de corazón, ¿por qué vais detrás de capullos que no tienen ni pizca de sentimientos, que joden, que matan con actos y palabras, que matan con su indiferencia? No vayáis detrás de gente que os utiliza, que si quiere teneros os tiene, y si no quiere os ignora, y la conciencia la tienen tranquila mientras vosotras os pasáis la noche llorando desconsoladas. El corazón no elige a quién querer, pero no os acerquéis a tíos así si no queréis salir heridas. Chicos, os digo lo mismo. Ni todos los tíos sois iguales ni todas las tías son tan putas, no os vayáis con la que tenga un culo de escándalo ni unas tetas enormes, ni siquiera os vayáis con la inteligente. ¿Acaso el amor es algo físico o psicológico? Joder, que porque sea más lista o tenga mejor cuerpo no va a valer más que aquella tonta que daría la vida por ti. Chicas, valorad a aquel chaval que se aguanta las ganas de ser romántico solo porque sabe que no os gustan los ñoños, aquel que se postra ante vosotras, que no se arrastra pero se arrodilla unos minutos, aquel que os regalaría su vida. Tíos, mirad bien a qué tía elegís, no os vayáis con la primera que se os cruce, porque mucho se habla de las tías que no se valoran, pero hay tíos que tampoco lo hacen.
No hace falta que volvamos a vivir historias de amor como las que escribían en el siglo XIX, solo hay que dejar que de una puta vez el amor se mida con el maldito corazón, no con los ojos ni el interés intelectual.
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