La hipérbole del te quiero tiene impresa un paralelismo con el odio.
Y para desgracia de todos, este último posee una forma ignífuga de ser.
Lápida de la caja fuerte del amor,
del diario de amistad,
del pecado familiar.
Puente de acero indestructible, tan fácil de cruzar. No sabemos quedarnos quietos.
Si esto es querer
que alguien me detenga.
jueves, 21 de abril de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
Oda al Karma.
Ya no estamos hechos de esa pasta dura que hacía de armadura en los días más triviales,
ni estamos acostumbrados a esconder la cabeza en el caparazón para evadir puñales.
Ya no ocultamos nada a ojos de todos, y escondemos mucho en corazones ajenos,
sí,
ajenos a todo lo que aguantas día a día, sabiendo tú lo que aguantan ellos con tu peso.
Siendo el punto gravitatorio de si mismos, mientras yo tengo complejo de Luna.
No te odio por quién eres, sino por quién soy yo.
Una oda al Karma, que nunca ha querido hacer daño.
ni estamos acostumbrados a esconder la cabeza en el caparazón para evadir puñales.
Ya no ocultamos nada a ojos de todos, y escondemos mucho en corazones ajenos,
sí,
ajenos a todo lo que aguantas día a día, sabiendo tú lo que aguantan ellos con tu peso.
Siendo el punto gravitatorio de si mismos, mientras yo tengo complejo de Luna.
No te odio por quién eres, sino por quién soy yo.
Una oda al Karma, que nunca ha querido hacer daño.
domingo, 17 de enero de 2016
El futuro ya no es lo que era.
Dejamos de perdernos en los ojos de la gente y nos desvanecemos en un mar de pensamientos erróneos que sirven de aliciente para la desesperación, la depresión y la angustia en un presente enrarecido.
Nos metemos mierdas en el cuerpo para compensar la cantidad de porquería que aferramos en nuestra cabeza, abrazándola con tanta ternura que nos consume.
Ya no miramos al mañana con ojos de lucero, y ya no suena esa sinfonía que nos incitaba a saltar sobre charcos... Ahora todo es cobardía en un mundo de débiles donde los fuertes no somos nosotros, son nuestros sentimientos.
Nos metemos mierdas en el cuerpo para compensar la cantidad de porquería que aferramos en nuestra cabeza, abrazándola con tanta ternura que nos consume.
Ya no miramos al mañana con ojos de lucero, y ya no suena esa sinfonía que nos incitaba a saltar sobre charcos... Ahora todo es cobardía en un mundo de débiles donde los fuertes no somos nosotros, son nuestros sentimientos.
viernes, 4 de diciembre de 2015
Por favor, quédate.
Quédate en el umbral de color
dolor para los pesimistas,
malabaristas de una realidad no iluminada
laureada de sus verdades dolorosas.
Piadosas mentiras aquellas que te desvelan por la noche
broche de un intento fallido de felicidad.
Maldad encubierta en una cara alegre
pesebre de un triste intento de buscar atención.
Por favor, ten cuidado con las mentiras que crees, no pases de ese umbral de color.
dolor para los pesimistas,
malabaristas de una realidad no iluminada
laureada de sus verdades dolorosas.
Piadosas mentiras aquellas que te desvelan por la noche
broche de un intento fallido de felicidad.
Maldad encubierta en una cara alegre
pesebre de un triste intento de buscar atención.
Por favor, ten cuidado con las mentiras que crees, no pases de ese umbral de color.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Sinceramente, disfruto cuando te veo feliz.
Que la tristeza no embargue tu luna,
que tu luna deslumbre mis mares.
Y que mis mares
nunca,
nunca, nunca
desborden tus ojos.
que tu luna deslumbre mis mares.
Y que mis mares
nunca,
nunca, nunca
desborden tus ojos.
sábado, 7 de marzo de 2015
Cristal.
Ella entró en la casa y salió de allí
con pedacitos de cristal con pedacitos de corazón
penetrando su piel desperdigados por doquier.
domingo, 8 de febrero de 2015
domingo·
Los domingos son la calma y el dolor de una semana que ya ha sido vencida por aquello que llamamos tiempo. Son días indeseados de pensamientos desmoronados y desorden de sentimientos. Días de soledad relativa.
Son el mal del bien y el bien del mal, la disyuntiva entre tu obsesión y tu destrucción, aunque al final del día convergen a la misma hora con el mismo propósito.
Las ganas de terminar con todo y empezar con algo. El ansia de hacerse llevar bien a tu demonio y a tu ángel. El temor de no saber construir tu propia barrera, un muro de Berlín para evitar que entre el domingo, para evadirte de lo que trae con él.
Son el mal del bien y el bien del mal, la disyuntiva entre tu obsesión y tu destrucción, aunque al final del día convergen a la misma hora con el mismo propósito.
Las ganas de terminar con todo y empezar con algo. El ansia de hacerse llevar bien a tu demonio y a tu ángel. El temor de no saber construir tu propia barrera, un muro de Berlín para evitar que entre el domingo, para evadirte de lo que trae con él.
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